SANTOS DE DIOS Y SANTOS DE LA IGLESIA

Con la celebración del día de Todos los Santos y a raíz de las beatificaciones de los 498 mártires españoles, me surge una cuestión acerca de los requisitos que Roma exige para que un cristiano sea elevado a los altares.
La ley específica católica para las beatificaciones y canonizaciones dice que se requieren dos procesos, uno de virtudes heroicas y otro por el que se declara probado que Dios ha obrado un milagro por intercesión del fiel que se pretende beatificar. Una vez beatificado, para proceder a la canonización se debe declarar probado un nuevo milagro por intercesión del beato.
Se considera milagro a estos efectos un hecho que no es explicable por causas naturales, y que se atribuye a la intercesión de un siervo de Dios. El milagro debe ser físico: "la práctica ininterrumpida de
Es decir que sólo serán relevantes los milagros que bajo ningún aspecto puedan ser explicables por causas naturales.
La pregunta que me surge inmediatamente es el sentido de los milagros en los Evangelios y por qué son necesarios en
En los Evangelios los milagros son acciones directas de Jesús para expresar con hechos y palabras que el Reino de Dios está presente. Pero curiosamente, la exégesis apuesta por afirmar que los milagros de Jesús no son pruebas para demostrar su divinidad y que sobre todo cumplen los anuncios del Antiguo Testamento.
Es más, en los Evangelios encontramos diferentes tipos de milagros: los exorcismos, las curaciones, los de donación (como la multiplicación de los panes), los de salvamento, o las epifanías. En unos casos estos milagros rompen con las leyes naturales y en otros no. En unos casos son de orden físico y en otros de orden moral o espiritual.
Y sin embargo,
Por otro lado, a través de una lectura de los Evangelios queda bien claro que Jesús le da a esos signos la importancia que tienen dentro de la totalidad de su misión, pero sin extrapolarlos exageradamente. De hecho, Jesús rechaza en varias ocasiones obrar ese tipo de prodigios.
Esto ocurre si es para sacar algún beneficio en su propio provecho. De igual modo se niega a hacer milagros si es para dispensarle del trago amargo de
Sin embargo,
Si para Jesús los milagros no son más que signos de la manifestación del Reino de Dios y forman parte del todo que configura su misión, ¿por qué
La santidad de una persona debería medirse por otros parámetros mucho más evangélicos. De hecho, la santidad de una persona no la otorgan ni los hombres ni
Ciertamente,
El Nuevo Testamento llama Santo a todo cristiano que habiéndose entregado a Dios lo ha hecho también a Jesús el Salvador.
En el día de Todos los Santos se celebra, ante todo,
¿Por qué le ponemos condiciones a Dios si ni si quiera el mismo Jesús lo consintió? Hoy deberíamos alegrarnos, no por los nuevos mártires (aunque es cierto que a ellos por su muerte violenta no se les exige ningún milagro, salvo para ser canonizados), ni por los Santos de todos los tiempos, sino por
