LA LEY DEL MÁS FUERTE

La soberbia de los obispos está a la orden del día, dejando de manifiesto que sólo puede ser cristiano quien se someta al magisterio de
A partir de aquí, nace la permanente oposición entre el sentir eclesial y el ejercicio libre a disentir de la palabra del Magisterio ordinario, para el que no existe ninguna obligación vinculante que requiera la adhesión ciega y de fe por parte de los creyentes.
Para que quede claro desde el principio, no me estoy refiriendo a la confesión de determinados principios básicos que configuran la fe de
El problema se plantea cuando la autoridad jerárquica hace uso y abuso de su posición para imponer, sin aceptar críticas o “peros”, algunas cuestiones que no son de fe y para las que exige, por parte del pueblo de Dios, la obediencia ciega, sin admitir la disensión como un elemento propio del “sentido de los fieles”.
El sensus fidelium no es algo exclusivo del Magisterio, sino que pertenece a todos y cada uno de los fieles. Tampoco el Magisterio está por encima de él, puesto que se trata de una facultad arraigada fuertemente en toda la comunidad eclesial.
Tampoco pretendo afirmar que el sentido de los fieles es el único y último criterio para la búsqueda de la verdad dentro de
Ciertamente,
El “ordeno y mando” no es un buen camino; el populismo tampoco. Pero, cuando un pueblo entero se manifiesta en contra de una decisión por parte de un obispo, como ha ocurrido en Albuñol con la destitución de su párroco, se deben escuchar todas las partes y poder rectificar si así lo dicta el sentido común y el sentido de los fieles.
Acallar las voces críticas y disidentes es un acto de soberbia y de cobardía. ¿A qué tiene miedo el Sr. Arzobispo de Granada? ¿Por qué se mantiene en sus trece? No tengo repuesta, pero una actitud así deja tanto que desear en el talante conciliador y pastoral de un obispo, que no me extraña que los diocesanos de Granada le digan de todo menos “bonito”. En cualquier caso, él mismo se lo ha buscado, y el daño ya está hecho.
¿Con que autoridad moral se puede invitar al resto de los católicos a que permanezcan fieles a
Ante situaciones de este tipo no me extraña que los jóvenes no quieran saber nada de una Iglesia donde el diálogo no es posible y la obediencia se entiende como hacer lo que a los pastores “les sale de las narices”.
