« JESÚS DE NAZARET », EL NUEVO LIBRO DEL PAPA
El pasado 16 de abril, y coincidiendo con su ochenta cumpleaños, Benedicto XVI presentó al mundo su nuevo libro, firmado con el nombre de Joseph Ratzinger.
No se trata de un documento del Magisterio de la Iglesia, sino de una reflexión personal y de un estudio exegético y teológico entorno a la figura de Jesús de Nazaret. Precisamente la dualidad del autor, en tanto que Papa y teólogo, dota a este escrito de una especial riqueza y dificultad para su lectura.
La gran pregunta que subyace en todo el texto es la de cómo descubrir a Jesús a través de los Evangelios. La tesis expuesta por Ratzinger se basa en mostrar las limitaciones del estudio histórico-crítico de los Evangelios, que impide llegar al “verdadero Jesús” histórico tal y como se desprende de los textos del Nuevo Testamento.
El Papa ofrece una alternativa de interpretación de los Evangelios, basándose en la escuela de la “exégesis canónica”, nacida en los Estados Unidos hace más de treinta años. Esta metodología de lectura bíblica analiza los textos inspirados a partir del mensaje que la Tradición Cristiana ha reconocido como revelada en la totalidad de las Sagradas Escrituras. La pretensión, por lo tanto, es la de ofrecer una lectura creyente del Jesús histórico, lo que evidentemente lo aleja de la verdad científica, dejando una puerta abierta a la sospecha y a la falta de rigor en el análisis histórico.
Joseph Ratzinger, teniendo en cuenta todos los resultados de la investigación moderna, pretende presentarnos al Jesús de los Evangelios como el verdadero “Jesús histórico”. Es el Jesús de los Evangelios el que constituye una figura que corresponde a la historia y concuerda con ella.
Para el Papa no caben dudas de que el Jesús histórico, tal y como lo presentan los Evangelios, concuerda con el Cristo del dogma de la Iglesia Católica.
El mismo Joseph Ratzinger afirma en el prólogo del libro que “sólo he buscado ir más allá de la mera interpretación histórico-crítica aplicando los nuevos criterios metodológicos, que nos permiten una interpretación propiamente teológica de la Biblia y que naturalmente requieren la fe, sin por esto querer y poder – de hecho – renunciar a la seriedad histórica”.
Estamos ante un libro que dará todavía mucho que hablar, especialmente en los círculos teológicos y exegéticos, por la novedad en cuanto a la metodología de análisis de los textos bíblicos.
Esperemos que los cristianos de a pie no caigan de nuevo en la confusión, como ya ocurrió con la cuestión del Limbo, que donde dije digo, digo Diego.
